La fábrica de Škoda gana un premio con la interacción hombre-robot

MATADOR Group y KUKA están colaborando con Škoda Auto en la localidad checa de Vrchlabí en un negocio de Industry 4.0 que combina el hardware, el software y las personas. La robótica colaborativa, un concepto que está transformando la industria del siglo XXI, es también un factor determinante.

Interacción hombre-robot con LBR iiwa ideal para las transmisiones de precisión

Škoda, el fabricante de automóviles europeo de toda la vida, pasó a ser una filial del Grupo Volkswagen en 1991. En 2011, Volkswagen decidió convertir la planta de 1000 empleados de Škoda ubicada en Vrchlabí en una que solo produjera su caja de cambios DQ200 de siete velocidades y doble embrague con transmisión automática.

«Este tipo de transmisiones requieren mucha precisión», afirma Ivan Slimák, director general de la planta de Vrchlabí. «Por ejemplo, tenemos muchas partes móviles con una tolerancia muy limitada».

Este tipo de precisión es lo que mejor se le da al KUKA LBR iiwa. El robot sensitivo introduce los pistones del actuador del engranaje con precisión y utilizando minuciosamente la información de los sensores que tiene en cada uno de sus siete ejes.

Máxima flexibilidad mediante la interacción hombre-robot y Sunrise con Java

«Creo que el mayor reto fue aprender el lenguaje de programación Java y cambiar la manera en que se programan los robots sensitivos en la práctica», afirma Stanislav Korec, jefe de Robótica y Programación PLC en MATADOR Group.

El sistema de control KUKA Sunrise sistemas de movimiento y sensores, y el lenguaje de programación Java es fundamental para estas tareas. Esto permite que la variedad de opciones de automatización prácticamente no tenga límites.

Además, contamos con la excepcional sensibilidad del KUKA LBR iiwa que permite «sentir» dónde deben introducirse los componentes en lugar de forzarlos. Esto es vital para la manipulación de piezas delicadas propensas a sufrir daños durante el montaje. Asimismo, en el KUKA LBR iiwa se elimina la valla de protección que rodea al robot, lo que permite la automatización de procesos en espacios limitados sin tener que modificar las líneas de producción.

El año pasado, la planta de Škoda de Vrchlabí fue premiada por su transformación de alta tecnología, que incluye la interacción hombre-robot, cuando la consultora A.T. Kearney y el diario comercial Produktion la nombraron Fábrica del año 2015 por su «excelencia global en las operaciones».

La digitalización de la producción implica que la planta de Vrchlabí se base cada vez más en los datos.

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